Fríe las 4 pieles de pollo hasta que queden doradas. Reserva el aceite.
Al mismo aceite de pollo, añade todo el aceite de girasol y fríe las chalotas. Retira y colócalas encima de papel de cocina para que absorba los restos de aceite.
Fríe el ajo hasta que se dore. Retira y reserva de la misma manera que las chalotas.
Mientras que templa el aceite, pica la piel de pollo y reserva. Luego pica los chiles chinos.
En un recipiente resistente al calor, añade los chiles chinos picados, el chile coreano, sal, azúcar y salsa de soja. Mezcla todo bien.
Añade el aceite y remueve. Por último, añade las chalotas fritas, el ajo y la piel.
Guarda la mezcla en un tarro hermético.