Pica la cebolla fina. Pela la zanahoria y la patata y córtalas en trozos medianos, de bocado. Pela y ralla juntos la manzana, el ajo y el jengibre.
Corta el pollo en trozos. En una olla o sartén amplia, añade un poco de aceite y sofríe la cebolla a fuego medio hasta que esté transparente.
Añade el pollo y cocínalo ligeramente por fuera. No hace falta que coja mucho color. Incorpora la zanahoria, la patata y la mezcla rallada de manzana, ajo y jengibre. Remueve bien.
Añade caldo o agua hasta cubrir los ingredientes, lleva a ebullición, baja el fuego y cocina hasta que la patata y la zanahoria estén blandas.
Apaga el fuego, añade las pastillas de curry japonés troceadas y remueve hasta que se disuelvan por completo. Vuelve a poner a fuego bajo y cocina unos minutos más, removiendo, hasta que la salsa espese. Añade la cucharada de salsa de soja y ajusta si hace falta.
Sirve caliente, normalmente con arroz blanco.